Cada tropiezo es señal,
una lección que no se va,
si caes, vuelve a intentar,
el camino sigue allá.
Los golpes duelen, sí,
pero forjan tu metal,
eres el héroe de tu historia,
y el miedo pierde su final.
No hay noche tan larga,
ni sombra que no se mueva,
tu fuerza está en la lucha,
en la piel que se renueva.
Levántate, el sol ya viene,
con cada paso que das,
eres fuego que no se apaga,
¡no hay caída que te detenga!
Cuando el cansancio te llame,
recuerda la razón que te mueve,
las veces que has vencido,
son la prueba de que puedes más.
El mundo puede intentar,
poner piedras en tu senda,
pero tú, con paso firme,
las conviertes en escalera.
Pre‑coro (variado)
Cada “no” es un “sí” que espera,
cada duda, un impulso más,
y aunque el viento sople fuerte,
tu voz se alza y no se calla.
Levántate, el sol ya viene,
con cada paso que das,
eres fuego que no se apaga,
¡no hay caída que te detenga!
¡Levántate! (¡Levántate!)
¡Levántate! (¡Levántate!)
¡Levántate! (¡Levántate!)
¡Y nunca pares de brillar!
“Cada día es nuevo, tú decides cómo brilla"