El aire es denso, una cortina corrida sobre la verdad.
Te encuentras sobre un desmoronamiento.
Estas vidas,
no eran nudos que necesitabas desenredar,
no eran amenazas susurradas en la oscuridad,
sino arroyos tranquilos que fluyen hacia un mar
que nunca te preocupaste de mapear.
No tenían ruta de escape,
ningún escondite,
solo el día a día de vivir,
cuidando pequeños jardines.
Y tú,
con el peso del agravio,
de tu propia creación, decides
ofender tu propia alma.
Tu arrogancia
demasiado pesada para llevarla honestamente,
ahora rueda cuesta abajo,
dejando solo polvo.
Atrapado en el necesario
giro de la supervivencia,
persistente
construyendo puentes,
Ocupado por el enfoque
en otro lugar, conspirando contra tu paz
¿o simultáneamente una conspiración contra tu comodidad? La noción se derrumba bajo su propia lógica débil. Confundiste la industria con la malicia,
y el agotamiento con una nueva perspectiva.
El silencio se extiende hasta una llanura vacía
donde una vez reinó el ruido. Hecho,
el libro de cuentas marcado con tinta lúgubre y permanente.
¿Y qué queda?
No la victoria,
seguramente.
Solo
sirvieron, las revoluciones.
Una nueva perspectiva,
la habitación vacía.
¿Qué visión se puede obtener
de tal ruina innecesaria?
de lo que fue,
un mapa distorsionado de tu propio extravío.
Puedes construir de nuevo, dicen,
levantar estructuras sobre el terreno.
Pero los cimientos están manchados,
de la vida que extingues
no por defensa, ni por supervivencia,
sino por la satisfacción temporal y
frágil
de demostrar un punto
que nadie escuchaba.
La nueva visión, sospecho,
alteró repentina e irrevocablemente. Como la voluntad y la codicia están dispuestas
Una cara
No es la cara que creía conocer,
Sino un paisaje reorganizado
Por el abuso del terror del ser.
En nuestro destino
Duelen los mismos huesos,
¿Puedes
ver los mismos ojos?
Sin embargo, la luz cae diferente ahora,
el polvo se levanta como comenzó
Donde una vez pareció asentarse tierra firme.
Esta nueva percepción, una astilla
Obliga a un giro silencioso,
reconocimiento de los restos. No es mi arrogancia, un abrigo enorme y mal ajustado. Es como...
sobre los hombros.
En español.
Jefe.
Ahora.
Y ridículo.
Veo...
Mi menos y tú más en...
Determinación.
Mi amargura en una persona para mostrar...
Tu escoria, el ciclo se repite porque no creíste en ti mismo. Eres igual que la persona que me amenazó en primer lugar, pero tu excusa es que somos las malas personas, a quienes obligaste a hacer lo que hacen. Es una buena persona que mantiene a la familia, es socialmente conocida, respetada y nunca te ha faltado al respeto. Eres tú quien le faltó el respeto al mundo.