Verse 1
Éramos casi unos niños frente al altar,
diecinueve y veintitrés, sin saber lo que venía detrás.
Pensábamos que el amor
era besos y pasión,
no sabíamos del peso
de aprender en la misión.
Llegaron dos hijos rápido,
nos cambió la habitación,
entre pañales y desvelos
buscábamos quiénes son.
Aprendiendo a ser padres
sin dejar de madurar,
construyendo nuestra casa
sin saber muy bien amar.
Pre-Coro
Hubo noches en que éramos
dos extraños en el colchón,
pero incluso en la distancia
nos buscaba el corazón.
Coro
Después de tantos años y tropiezos,
tantas lágrimas hablando en voz muy baja en el comedor,
sigo eligiéndote.
Entre fracasos y disgustos,
entre “ya no puedo más” y “me asusto”,
sigo eligiéndote.
No somos pareja perfecta,
pero si pudiera escoger
con quién armar este universo roto, es con usted.
Veintiséis años después,
sigo eligiéndote.
Verse 2
Trece años tras el segundo,
ya cansados de pelear,
con papeles sobre la mesa,
punto casi de acabar.
Y en medio de esa ruptura,
cuando todo era gris,
Arianna fue la respuesta
que del cielo vino a ti.
Una niña en la tormenta,
un milagro sin razón,
por su vida tuve fuerzas
de quedarme en la estación.
Me recordó que no eres solo
la mujer con quien me casé,
eres amiga, eres refugio
y mi “yo me quedaré”.
Pre-Coro
Descubrimos que el amor
es más verbo que emoción,
dos personas quebrantadas
sosteniéndose los dos.
Coro
Después de tantos años y caídas,
tantas veces que dijimos “esto ya no da pa’ más”,
sigo eligiéndote.
Entre culpas, entre egos,
entre “te fallé” y “lo siento”,
sigo eligiéndote.
Tomamos “en lo bueno y en lo malo”
con todo lo que implicó,
y si hoy firmara de nuevo, mi respuesta es que sí, amor.
Veintiséis años después,
sigo eligiéndote.
Puente
Levantamos nuestro mundo,
imperfecto, pero real,
donde a veces hay tormenta
y otras veces solo paz.
Nuestros hijos son testigos
de que no hay perfección,
pero han visto que en la lucha
no soltamos la unión.
Si Dios nos deja de viejitos
de la mano al caminar,
agradeceré de sobra
cada intento por amar.
Coro final
Brindo por las discusiones,
por los días de dolor,
por las tardes en silencio
donde solo habló el rencor.
Brindo más por cada abrazo,
por volver a comenzar,
por saber que, aun rotos,
no dejamos de intentar.
Si volviera a aquella escena
de decirte que “sí, acepto”,
conociendo lo que viene,
te elegiría de nuevo.
Outro
Ya no somos los de antes
que pensaban que era fácil sostener lo que juró,
pero el milagro más grande
es que hoy puedo repetirte:
sigo aquí, sigo de pie,
sigo eligiéndote, amor.